miércoles, 30 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre la situación del mercado de trabajo en Argentina

Daniel Arroyo fue consultado por Radio File acerca de la situación del mercado laboral en Argentina. Para escuchar el audio haga click en el siguiente enlace:http://tinyurl.com/a5vcczl


lunes, 28 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre la situación en el Conurbano Bonaerense

Daniel Arroyo fue consultado por Radio File acerca de la situación territorial de nuestro país y, en particular, de la situación del Conurbano Bonaerense. Para escuchar el audio haga click en el siguiente enlace: http://tinyurl.com/ab73v2b


viernes, 25 de enero de 2013

III Parte Encuentro ECOS

En esta oportunidad, dejamos la Parte III del Segundo Encuentro ECOS, donde Daniel Arroyo expuso los principales problemas sociales de la Argentina como así también los temas de bien común y el principio de subsidariedad.


miércoles, 23 de enero de 2013

II Parte Encuentro ECOS

En esta oportunidad, dejamos la Parte II del Segundo Encuentro ECOS, donde Daniel Arroyo expuso los principales problemas sociales de la Argentina como así también los temas de bien común y el principio de subsidariedad.


lunes, 21 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre el bien común y el principio de subsidariedad

Durante la participación de Daniel Arroyo en el Segundo encuentro ECOS, trató el tema del bien común, el principio de subsidariedad como así también  los problemas primordiales en cuanto a la situación social del país. A continuación, la primera parte del encuentro:



Daniel Arroyo en La Nación

En el marco del mes aniversario de los saqueos en diversas localidades del país, Daniel Arroyo fue entrevistado para el suplemento Enfoques del diario La Nación, acerca de la situación de los jóvenes en la Argentina.

(Nota publicada en Suplemento Enfoques de La Nación el 20-1-2013)


Jóvenes condenados a vivir al márgen



Por Fernanda Sandez | Para LA NACION


Los vimos. Corrección: se dejaron ver. Algunos iban con la cara cubierta, otros ni siquiera se demoraron en ese mínimo camuflaje. Tal vez no les importó que otros los vieran. Tal vez saben que sus caras no importan porque nadie repara demasiado en ellas. Ni en ellos. Son, en ese sentido, invisibles. Hasta que "algo" pasa (y lo que pasó hace un mes fueron saqueos en Bariloche, Rosario, y así hasta llegar a 40 ciudades, a 292 comercios, a 26 millones y medio de pesos perdidos, a 500 detenidos y a 4 muertos) y entonces sí: los vemos. De golpe y de a montones. Son chicos de catorce, veinte y no muchos más años en el remolino de cada andanada. ¿Que hubo quienes sólo fueron a mirar? ¿Que también hubo adultos? Seguro. Hubo adultos, mayores y hasta niños. También salteadores que se presentaron a la cita en camionetas, y se hartaron de cargar electrodomésticos y pantallas gigantes. Pero eso no implica desconocer la impronta joven de esa marea que irrumpió en supermercados y almacenes, y que se vuelve dato: la mitad de los muertos de aquellos días no tenía ni 25 años.
Daniel Arroyo -politólogo, presidente de Poder Ciudadano y ex ministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires- da precisiones: "Hablamos de jóvenes de entre 16 y 24 años que entran y salen del mundo de la educación y del trabajo sin lograr mantenerse en ninguno. No vieron trabajar ni a sus padres ni a sus abuelos, y por eso carecen del método. La escuela es la gran transmisora de método, y eso es lo que se ha perdido. Entonces, no tienen la rutina que se construye levantándose todos los días, lavándose los dientes. Éste es el principal problema social de la Argentina y, a menos que se genere una nueva política pública, la violencia no va a desaparecer porque hay una parte importante de la sociedad sin horizonte", alerta.


viernes, 18 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre Prioridad Jóven

En una entrevista radial realizada en el programa Sábado Radio, que se emite por Radio Rivadavia AM 630 Daniel Arroyo explicó la necesidad de una Prioridad Jóven en el desarrollo social de la Argentina como así también la estructura social que actualmente atraviesa el país.


jueves, 17 de enero de 2013

Daniel Arroyo en Banda 3.0

Daniel Arroyo estuvo en el programa "Banda 3.0" que se emite por Canal Metro en donde fue entrevistado acerca de la situación de los jóvenes y la Red de Prioridades Argentinas.


miércoles, 16 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre el Sistema Educativo en Argentina

(Artículo Publicado por Periodismo Social)

El desafío de la educación


Argentina tiene que repensar su sistema educativo en función del mercado laboral futuro y de las áreas estratégicas hacia donde va a avanzar en los próximos tiempos Tenemos un sistema educativo con: 
- alto nivel de cobertura, 98% de los chicos terminan la escuela primaria
- un nivel importante de deserción en las escuelas secundarias
- creación fuerte de escuelas en distintos puntos del país
- nuevas universidades

Sin embargo no hay una correlación entre que es lo que alguien estudia y hacia donde van las diez o doces cadenas productivas centrales y estratégicas del país.
El desafío más importante en términos educativos es trabajar sobre la calidad educativa, entendida como  el vínculo que tiene la educación con el mundo del trabajo, como utilizamos las nuevas tecnologías para educar especialmente a los adolescentes y, tercero, como generamos respeto por las identidades territoriales y regionales, como cada uno en su territorio puede tener contenidos educativos que le sirvan al desarrollo de esa región.
Debemos construir instrumentos que nos permitan  generar políticas de Estado. Es decir, definir los tres o cuatro ejes centrales y estratégicos de los próximos años y generarles recursos y contenidos para que en los próximos diez años salgan de la competencia electoral y avancemos en ellos.
Daniel Arroyo Ex Secretario de Políticas Sociales de la Nación y ex Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires. Presidente de Poder Ciudadano. Profesor en Maestrías sobre Planificación y Políticas Sociales en FLACSO, Universidad Nacional de La Plata, Universidad Nacional de Cuyo y Universidad Autónoma de Entre Ríos. Docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y otras universidades del país. Consultor para organismos internacionales: Banco Mundial, BID, UNICEF, CEPAL, PNUD y otros. Investigar principal de diferentes instituciones académicas argentinas. Profesor invitado en la Universidad de Salamanca (España) y la Universidad de Bologna (Italia). Expositor en diversos congresos nacionales e internacionales. Autor de los libros: “Las Cuatro Argentinas” y “Políticas Sociales: ideas para un debate necesario” y entre otras publicaciones.

martes, 15 de enero de 2013

Daniel Arroyo en plazademayo.com

Daniel Arroyo fue entrevistado por Adriana Amado del sitio periodístico plazademayo.com en donde analiza la situación de la pobreza y la marginalidad del país como así también reflexiona aceca de las propuestas para el desarrollo y futuros posibles.


lunes, 14 de enero de 2013

Daniel Arroyo va a presentar el Fondo Federal de Inclusión Jóven

FONDO FEDERAL DE INCLUSIÓN JOVEN

(1) Desde la RED PAR (Red de Prioridades Argentinas) vamos a lanzar, en los próximos días, la propuesta de Fondo Federal de Inclusión Joven.

(2) Como Presidente de la RED PAR voy a promover la junta de firmas para hacer Ley el Fondo Fedral de Inclusión Joven con el objetivo de ...

(3) Crear una red de 20.000 tutores (una maestra, cura, pastor, técnico de club de barrio) que tenga el objetivo de acompañar a los jóvenes.

(4) Crear el Derecho al Primer Empleo, con incentivo fiscal a las empresas que incorporen jóvenes.

(5) Ir al "sistema dual" que le permite a un joven cursar los últimos años de la escuela secundaria y, a la vez, trabajar en una fábrica.

(6) Descentralizar recursos a municipios y organizaciones sociales para encarar escuelas de oficios que se vinculen con cada realidad local.

(7) Masificar el microcrédito para que los jóvenes accedan a crédito a tasas subsidiadas que les permita comprar herramientas y máquinas.

(8) Crear una Unidad Especial (fuera del esquema actual de seguridad) para combatir la venta de droga en los barrios.

(9) Ir a un "emplame": el que tiene un plan social, si consigue trabajo, arranca con ambas cosas, pero luego va saliendo del plan en 2 años.

(10) La inclusión de los jóvenes es la prioridad, por eso vamos a ir a fondo para que esta iniciativa tenga consenso y se transforme en ley.

Daniel Arroyo en el Diario Perfil

(Nota publicada en Diario Perfil el 13/01/2013)

En el año de las elecciones

Una burbuja financiera en el Conurbano complica la recuperación de la economía

Hay 600 mil personas de bajos ingresos endeudadas con firmas financieras. El freno de la actividad cortó la cadena de pagos y amenaza con licuar un aumento del gasto social.

Por Jairo Straccia

Como en Estados Unidos antes de la crisis de 2008, pero en partidos del segundo y el tercer cordón del Gran Buenos Aires, una burbuja financiera pone en riesgo el alcance de los programas sociales del Gobierno. No se trata en este caso de consumidores ávidos de créditos hipotecarios que en un momento se tornan impagables. Son miles de personas de bajos recursos que se encuentran sobreendeudadas con financieras extrabancarias que les cobran tasas de hasta 200% y las obligan a volcar parte de la ayuda del Estado al pago de una masa creciente de cuotas y no al consumo.
El 2012 cerró con un flojo crecimiento económico y, en especial, con un brusco freno de la actividad de la construcción, que por el control sobre los dólares cayó hasta 50%. Tal sacudón afectó en buena medida la economía de aproximadamente cuatro millones de cuentapropistas que, en la informalidad y sin crédito, viven de lo que producen sus talleres, de sus oficios o de changas. Fuera del mundo bancarizado, cuando una máquina se rompe buscan financiamiento en compañías que ofrecen dinero “a sola firma”, indica la Red Argentina de Instituciones de Microcrédito, que precisa que hay unas 600 mil personas endeudadas con empresas como Efectivo Sí, Cetelem, Credifácil o similares (ver aparte). La banca pública, el Gobierno y las ONGs abastecen, en tanto, con planes de microcréditos a unos 200 mil beneficiarios.
“Se dio una situación de pinzas; se pararon las changas por el freno de la economía y en especial la construcción, y se mantuvo el sobreendeudamiento”, explica a PERFIL Daniel Arroyo, ex secretario de Políticas Sociales de la Nación. Arroyo vincula el mal humor que esto ha generado en los sectores de menos ingresos con un clima fértil para que se produzcan hechos vandálicos como los que se vivieron en diciembre pasado en supermercados y comercios de todo el país.
Para créditos de cinco mil pesos en financieras, la cuota promedio puede rondar los $ 500 por mes, cuando, por ejemplo, el cobro de la AUH es de $ 340. Los prestamistas suelen contar con departamentos para atender a morosos, que ofrecen renegociar los atrasos con nuevos préstamos pero a tasas más altas, lo que alimenta el endeudamiento de las familias. “Tenemos una gran población que no tiene crédito o tiene que recurrir a las empresas que cobran un interés altísimo”, acota Marta Bekerman, profesora de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y presidenta de Avanzar, una organización no gubernamental que se basa en el sistema de microcréditos del llamado “banquero de los pobres”, el bangladesí Muhammad Yunus.
El Estado destina una masa de $ 22 mil millones al año a asistencia social. Unos $ 16 mil millones cubren la asignación universal por hijo para 3,6 millones de niños. Otros $ 3 mil millones van a pensiones no contributivas, en tanto que $ 3 mil millones más se destinan a programas laborales, como Argentina Trabaja, en el que se abonan aproximadamente $ 1.500 per cápita a unas 200 mil personas. Los programas sociales se completan con unos $ 5 mil millones que el Ministerio de Desarrollo Social vuelca no mediante transferencias de dinero sino como asistencia alimentaria o programas de capacitación a unos tres millones de personas.
Arroyo llama la atención sobre el mediano plazo: las mejoras en planes sociales que pueda dar el Gobierno pueden ir a alimentar este virtual “apalancamiento de los pobres” y no a reactivar la actividad económica.
—¿Es posible que parte de este dinero o los aumentos que dé el Estado este año terminen cubriendo las necesidades de los que están sobreendeudados con financieras?
ARROYO: Es muy claro. El ingreso de los sectores de menos recursos se forja con planes sociales más changas. Con lo que ha crecido el crédito, ya sea para la motito o emprendimientos laborales, y con lo que cobran de tasa estas financieras, no hay duda de que una buena parte va a ir a pagar créditos.

viernes, 11 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre el rol de los comedores hoy

 Daniel Arroyo fue entrevistado acerca del rol de los comedores en la actualidad en el programa de TV "Segundos para todos" conducido por Paula Torres y Juanse Stegmann.


jueves, 10 de enero de 2013

Daniel Arroyo en Esteban Echeverría

Mañana, viernes 11 de enero, Daniel Arroyo se encontrará en Esteban Echeverría, Provincia de Buenos Aires en el marco de la presentación de Prioridad Jóven. El evento se realizará en la Cámara de Comercio de Esteban Echeverría a las 18,30 hs.


Daniel Arroyo sobre la violencia de género

Daniel Arroyo fue entrevistado en Radio File acerca de la cuestión de género y la situación de las mujeres en la Argentina. Para escuchar el audio, haga click en el siguiente enlace:
http://tinyurl.com/a4y2462



miércoles, 9 de enero de 2013

Daniel Arroyo en Radio File

Daniel Arroyo fue entrevistado en Radio File acerca del rol de las nuevas tecnologías y el cambio cultural generado por ellas. Para escuchar el audio hacer click en el siguiente enlace:
http://tinyurl.com/a5vcczl

Daniel Arroyo en Radio Rivadavia

Hoy, Daniel Arroyo fue entrevistado en el programa "Así estamos" que se emite por AM 630 Radio Rivadavia y es conducido por Néstor Sclauzero. La entrevista giró en torno a la situación social en la Argentina.


Daniel Arroyo en FM Latina

Hoy, Daniel Arroyo fue entrevistado acerca del acceso a la información pública en nuestro país en el programa "La máquina de la mañana" que se emite por FM 101.1 Radio Latina, conducido por Pablo Duggan

martes, 8 de enero de 2013

"La pertinaz pobreza"

(Artículo publicado en  Le Monde Diplomatique en septiembre de 2012)


La pertinaz pobreza             
Por Daniel Arroyo           
En la última década se produjeron mejoras importantes y una significativa reducción de la pobreza en casi todos los países de América latina. Con características diversas, en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay o Venezuela el presupuesto destinado a política social aumentó, al tiempo que esta cuestión se transformaba en un tema de agenda pública como no lo había sido en las décadas anteriores.
Esto se explica en parte por los resultados de la década de 1990: en 2001, tras el estallido de la convertibilidad, Argentina registraba un 57% de pobreza, un 28% de desocupación y un 60% de informalidad económica. Fue, más allá de cualquier análisis posible, una década perdida desde el punto de vista social. La última década, en cambio, ha sido una década ganada, tanto en Argentina como en América Latina.
Sin embargo, muchos problemas sociales están lejos de haberse revertido. Para comprenderlo es importante analizar cómo ha ido evolucionando la política social en Argentina y cuál es la agenda de problemas que deben ser resueltos si efectivamente queremos dar vuelta una estructura que sigue siendo muy desigual.

Tres etapas

Desde la asunción de Néstor Kirchner en mayo de 2003 hasta la actualidad, la política social se puede analizar en tres etapas diferenciadas. La primera etapa, que se extiende del 2003 al 2009, está marcada por el contexto de crisis, y se estructura en tres ejes. Desde el punto de vista alimentario, el objetivo fue fortalecer tanto la asistencia alimentaria como la comensalidad en el hogar. Se apuntaba a salir paulatinamente del esquema de comedores y promover que la gente vuelva a comer en la casa. También buscaba transferir recursos a las provincias y a los municipios para que pudieran definir su política alimentaria. Este objetivo absorbió la mayor parte del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social.
En el ámbito productivo, la idea era que muchos ciudadanos no lograban conseguir trabajo por sí mismos y que, por lo tanto, el Estado tenía que incidir de algún modo en la formación laboral y el financiamiento del sector informal. Bajo esta premisa, se lanzaron planes de capacitación laboral y se promovieron la empleabilidad y el emprendedorismo, financiando máquinas, herramientas, insumos y bienes de capital por medio del plan Manos a la Obra.
Por último, se implementaron transferencias de dinero condicionadas, es decir programas que otorgan dinero a las personas a cambio de determinadas condiciones (trabajar un cierto número de horas o presentar certificados de escolaridad y vacunación de los hijos). El primer plan –Jefas y Jefes de Hogar– lanzado durante el gobierno de Eduardo Duhalde, llegó a cubrir, en mayo de 2002, a 2.200.000 personas, y luego se complementó con el Plan Familias, que diferenció los importes en función del número de hijos. La idea clave acá era que la pobreza tiene un claro componente en la falta de ingresos y que el Estado debe capitalizar a los sectores más pobres.
Esta primera etapa de política social se diseñó con el objetivo de salir de los programas focalizados de la década anterior buscando la masividad. El concepto clave aquí es que la pobreza es un tema de mayorías y que el Estado tiene que asistir en lo más básico: ayudar a ingresar al mercado laboral y generar una base económica para los más pobres. Esto implicó una mejora respecto del período anterior, al incorporar también la ampliación de la cobertura jubilatoria; pero no terminó de definir un cambio estructural.
La segunda etapa está decididamente marcada por la puesta en marcha, en diciembre de 2009, de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Se trata de la inversión social más grande, en términos relativos, de América Latina, pero también supone un cambio conceptual: es el primer modelo de política social que busca equiparar los derechos de los hijos de los trabajadores formales con los de los informales, apuntando a que el salario familiar se transforme en un derecho que les corresponda a todos los niños más allá de la posición laboral que ocupan sus padres. Hoy están cubiertos 3.600.000 chicos, lo que representa una transferencia anual de casi 12 mil millones de pesos.
Con un efecto redistributivo innegable, la AUH está orientada a la inclusión en términos educativos y de salud. Y también genera un efecto económico en el consumo local, porque una persona que cobra 270 pesos por mes por hijo compra en el almacén de la esquina, en el comercio cercano y con ello ayuda a dinamizar la economía local. Así, se vinculan positivamente dos objetivos: se eleva la línea de ciudadanía (en el sentido de que gran parte de la población arranca en un piso más alto en el nivel de ingresos) y se fomenta el consumo.
Además de la AUH, en esta etapa, que se desarrolla luego de la crisis económica 2008-2009, se puso en marcha el programa Argentina Trabaja, que busca conformar cooperativas para personas desocupadas y que amplió su cobertura hasta llegar a casi 200.000 personas.
A diferencia de la etapa anterior, aquí sí se produjo un giro conceptual en la política social en la medida en que se universalizó una base de ingreso a través de la AUH. Aunque quedan varias cuestiones pendientes, como la extensión de la AUH a los sectores excluidos y la sanción de una ley que la consolide, sin dudas se ha creado un nuevo derecho para las familias pobres con hijos menores.
La tercera etapa, aún difusa, se desarrolló a partir de un conjunto de acciones que se consolidaron en los últimos años: la construcción de una gran red de atención social por parte del Ministerio de Desarrollo Social, la ampliación de las pensiones no contributivas, el crecimiento de los programas para inserción de jóvenes en el Ministerio de Trabajo (lo más novedoso de todo) y la inclusión digital de los estudiantes secundarios a través del Ministerio de Educación. En esta etapa, en consonancia con acciones en otras áreas de gobierno, el foco se pone en la gestión de programas relacionados con la inclusión de los jóvenes.

La nueva estructura social

Pese a los avances de los últimos años, aún quedan muchas cuestiones pendientes. Antes de analizarlas, sin embargo, es necesario revisar la nueva estructura social que se ha ido conformando en Argentina, sobre la cual deben actuar las políticas sociales.
A diferencia de la sociedad de la década de 1970 (integrada y con movilidad social ascendente) y de 1990 (marcada por el surgimiento de los “nuevos pobres” y la movilidad descendente), la estructura social hoy resulta difícil de caracterizar. Dentro de ella conviven al menos cuatro realidades diferentes.
En primer lugar, el sector de pobreza estructural. Concentrado en los grandes centros urbanos –y, especialmente, en el Noroeste y Noreste y en el conurbano bonaerense–, se trata de un sector que no cubre las necesidades mínimas, que transmite inter-generacionalmente la pobreza y que no está incorporado al mundo del trabajo, aunque es sujeto de gran parte de las políticas sociales antes descriptas y de las mejoras parciales en la infraestructura básica logradas en los últimos años. En comparación con los años 90, el tamaño de este sector se ha reducido. Sin embargo, arrastra las mismas dificultades: el trabajo y la educación no funcionan como vías para generar una movilidad social ascendente que garantice la inclusión en el mundo del trabajo.
El segundo ámbito es el de los sectores vulnerables vinculados al trabajo informal, sea por trabajo no registrado o –como sucede en la mayoría de los casos– por desarrollar actividades cuentrapropistas (gasistas, plomeros, carpinteros, etc.). Se trata de un sector vulnerable que se auto-sostiene económicamente, sin asistencia estatal directa aunque, en ocasiones, pueda ser beneficiario de la AUH. Lo que marca su modo de vida es la precariedad y la falta de previsibilidad. Un docente, por ejemplo, conoce su ingreso mensual y puede proyectar sus vacaciones o sus ahorros. Es decir, tiene un horizonte de futuro bastante claro. Los sectores vulnerables, en cambio, carecen de esta posibilidad. Pueden ganar más o menos, pero sufren esta falta de previsibilidad, principal motivo de sus preocupaciones cotidianas. Suelen pagar más impuestos y muchas veces tienden a percibir al Estado como generador de políticas destinadas al sector de pobreza estructural, de las cuales se sienten excluidos. A diferencia de los grupos más pobres, este sector no atraviesa un proceso de movilidad ascendente.
El tercer grupo, la clase media, se ha reconstruido en los últimos años, vinculada al Estado y al mercado interno. Los docentes, los trabajadores estatales, los empleados del sector privado recuperan ciertos niveles de integración y alcanzan una menor precariedad.
Por último, la clase alta continúa con sus intereses productivos diversificados en un marco en el que la concentración económica continúa siendo determinante.

Cuestiones a resolver

En definitiva, se puede decir que Argentina se encuentra frente a una nueva estructura social. Ha resuelto problemas importantes originados o consolidados en la década de 1990 y ya no registra una movilidad social descendente generalizada. Sin embargo, aún no ha logrado rehacer la idea del camino ascendente por medio de la educación. Se trata de un problema serio en la medida en que se consolida un contexto de mejora económica en el que, sin embargo, no se logra visualizar cuál es el trayecto que se debe seguir para que a los hijos les vaya mejor que a los padres.
En este marco general, los aspectos pendientes en materia de política social son importantes.
La política alimentaria, por ejemplo, enfrenta el desafío de mejorar la calidad nutricional. Argentina cuenta con un alto nivel de cobertura pero tiene un problema de calidad.
El segundo gran tema tiene que ver con el mundo de la empleabilidad y el emprendedorismo, es decir, el trabajo y la producción. Como señalamos, se han producido avances con programas como “Más y mejor trabajo”, con la capacitación de desempleados y con el rol del Estado en la discusión con sindicatos y empresarios en temas como el salario mínimo. Sin embargo, el Estado debe mejorar el acompañamiento a los ciudadanos que buscan trabajo; es decir, operar como agencia de empleo. Aunque se mejoró la capacitación laboral y se crearon incentivos a las empresas, no se ha avanzado tanto en la intermediación activa, en la búsqueda de vínculos entre los que buscan y los que ofrecen empleo. Parte de esta tarea la realiza el propio sector privado, las consultoras y agencias de colocación de personal.
El otro desafío en el mundo del trabajo es el los microcréditos y los emprendimientos de aquellas personas que buscan generar su propia actividad productiva. Un avance claro fue la Ley de Microcréditos. Sin embargo, es importante masificar el crédito a tasa baja para los sectores más pobres, generar mecanismos rápidos y lograr sistemas de entrada más simples para transferir dinero a quienes, por ejemplo, necesitan comprar máquinas o herramientas.
El tercer eje es el previsional. Se ha avanzado en la equiparación de derechos entre el sistema de trabajo formal y el informal. Hubo grandes cambios con las pensiones no contributivas, los mayores de 70 años, los niños con discapacidad; también con las pensiones anticipadas. Las transformaciones achataron la pirámide (hoy hay más personas que cobran la mínima) y se ha incorporado a millones de jubilados. De esta manera, se constituye un sistema que se acerca a la universalidad, equiparando derechos en el corto y mediano plazo. Sin embargo, queda pendiente el desafío de dotar de sustentabilidad a este esquema.
Por último, el desafío de mayor relevancia está vinculado con los adolescentes y los jóvenes, comenzando por la situación de las 900.000 personas de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan. La transformación de esta realidad es clave no sólo para cumplir con sus derechos sino también para definir el país de los próximos 20 años. Si miramos de cerca el problema de la inclusión en el sistema laboral, advertimos una situación compleja de modificar por su raíz cultural: muchas veces los jóvenes no tienen problemas para aprender la tarea en sí misma sino para aceptar la rutina del mundo del trabajo, es decir, la continuidad de la tarea en el tiempo. No se trata de aprender cómo hacer un trabajo sino de ir a trabajar todos los días. Para entender esta realidad es necesario recordar que muchos de estos jóvenes no han visto a sus padres o madres –y en algunos casos tampoco a sus abuelos– trabajar todos los días, dado el proceso de aumento del desempleo, precarización y exclusión generado desde los años 70. En el mismo sentido es necesaria una reforma del sistema educativo que revise los objetivos de la escuela secundaria y el nivel terciario y los ponga en línea con los sectores productivos estratégicos.
Luego de la crisis de 2001, Argentina ha atravesado una década de crecimiento económico con tasas cercanas al 8% anual. Sin embargo, esta situación no impactó en todos los argentinos de la misma manera y continuamos con una estructura social muy desigual: la diferencia de ingresos entre el 10% más rico y el 10% más pobre es hoy de 22 a 1.

Los desafíos

Como hemos señalado, en los últimos tiempos el Estado puso en marcha políticas sociales con una orientación más amplia. Sin embargo, quedan pendientes una serie de desafíos: resolver el problema de la pobreza estructural, logrando que todos los habitantes alcancen un piso material y de servicios básicos; mejorar la distribución territorial del país atacando los desequilibrios entre regiones con objetivos específicos para cada una (los problemas de la Patagonia no son los mismos que los del Noreste o el conurbano); atender el trabajo informal (ya que, si continuamos con un mercado de trabajo de dos velocidades, formal e informal, va a ser difícil achicar las brechas sociales); mejorar la escuela secundaria y la calidad educativa en general, cerrando la brecha entre los establecimientos públicos y los privados; reestructurar el sistema de salud, y, finalmente, desplegar acciones focalizadas en los ejes menos visibles y más vulnerables (comunidades aborígenes, personas con discapacidad, violencia de género y trata de personas)".

Daniel Arroyo en Banda 3.0 por Canal Metro

Hoy, Daniel Arroyo fue entrevistado en el programa Banda 3.0, que se emite por Canal Metro en vivo de 8 a 10 hs y es conducido por Nuria Am y Hernán Castillo. La entrevista giró en torno a la Red de Prioridades Argentinas y la situación de los jóvenes en el país.


lunes, 7 de enero de 2013

Daniel Arroyo en "Unas cuantas verdades" por radio El Mundo


El día sábado 5 de enero, Daniel Arroyo fue entrevistado, por Mariano Obarrio en el programa “Unas cuantas verdades” que se emite por radio El Mundo AM 1070, acerca de las propuestas para la inclusión de los jóvenes en el país.



Daniel Arroyo en "El Exprimidor" por FM Imagina

Hoy, Daniel Arroyo fue entrevistado por Facundo Pastor en remplazo de Ari Paluch. en el programa "El Exprimidor" que se emite de lunes a viernes de 6 a 10 hs por FM 104.3 Imagina. La entrevista giró en torno a la pobreza y a la situación social en la Argentina.





domingo, 6 de enero de 2013

Esta noche, Daniel Arroyo en Radio América AM 1190

Esta noche, Daniel Arroyo va a ser entrevistado en el programa " Dinero por nada" que se emite por AM 1190 Radio América los domingos a las 20 hs.
La entrevista girará en torno al creciente "endeudamiento" de las personas que tienen trabajo informal en la Argentina y el impacto social que eso genera.


sábado, 5 de enero de 2013

Daniel Arroyo en radio El Mundo

Hoy a la mañana, Daniel Arroyo fue entrevistado en el programa "Unas cuantas verdades" que conduce Mariano Obarrio por AM 1070 Radio el Mundo.
El reportaje giró en torno a la situación de los jóvenes en Argentina y a las propuestas para poner en marcha el Fondo Federal de Inclusión Joven.

viernes, 4 de enero de 2013

"El problema social más grave de la Argentina"


(Artículo publicado en www.agenciapacourondo.com.ar)

Entrevista con Daniel Arroyo, especialista en políticas sociales y exministro de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires. "Tenemos 900 mil jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan".

http://2.bp.blogspot.com/_iuf3mg8IyIE/TEtGctwO12I/AAAAAAAAAGI/tVENVYsm8sY/s1600/arroyo+cordoba.jpg
AGENCIA PACO URONDO: Sos especialista en políticas sociales y además fuiste Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires ¿Es así?
Daniel Arroyo: Sí, primero fui Viceministro de Desarrollo social de la Nación y luego Ministro de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires.
APU: Queríamos charlar sobre un tema que en algún momento se discutió, se abordó, luego quedó fuera de agenda. Ahora volvió a primer plano a raíz de los hechos que ocurrieron a fines del año pasado y que tiene que ver con los saqueos y con alguna interpretación que propusieron muchos especialistas en cuanto al protagonismo de los llamados “ni-ni”, es decir, el universo de jóvenes que ni trabaja ni estudia. Primero, hagamos una descripción sobre lo que estamos hablando. ¿A qué nos referimos y de cuántos jóvenes estamos hablando?
Daniel Arroyo: La Argentina tiene 900 mil jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan. Cuando alguien habla de un pibe que no estudia ni trabaja habla de un chico que está en la esquina sin hacer nada o está un tiempo en la escuela, no logra mantenerse y está afuera y lo mismo con el trabajo, no se mantiene y se queda afuera. No se mantienen ni en el mundo educativo ni en el mundo laboral, ahí estamos hablando de los jóvenes que ni estudian ni trabajan. El principal problema que tiene no es la tarea, a un pibe que tiene que trabajar de repositor en un supermercado, de tornero le explican y aprende a manejar el torno, no tiene un problema de tareas, sino lo que les cuesta es ir todos los días a trabajar 8 horas, sostener el ritmo laboral. En parte se debe a que es una tercera generación que no ha visto ni a su padre ni a su abuelo trabajar y por otro lado porque no tiene la sociabilidad que da la escuela. La persona que se levanta todos los días, se lava la cara, los dientes y va la escuela, más allá de que aprenda mucho o poco, tiene un método, una rutina que le sirve para desarrollarse en la vida. El problema de los jóvenes excluidos es que no tienen métodos por eso todo les cuesta más. Ese es el principal problema que tiene hoy Argentina.
APU: ¿Coincidís con esa lectura de que esos chicos fueron en buena parte protagonistas de los saqueos de fin de año?
DA: Sí, efectivamente. En los saqueos hubo agitadores y quienes promovieron el tema y en parte se enganchan los pibes. El problema de los saqueos, si bien hubo agitadores, trabajó sobre una base social existente en los barrios que tiene que ver, en parte con la inflación, también con que fue un mal año para la construcción, hubo menos changas y con que hay un sobre-endeudamiento.
En los barrios es fácil acceder al consumo, uno con una cuota se lleva la motito o compra algo a crédito. Si no tiene trabajo se le va complicando entonces, diría que los saqueos trabajaron sobre la base de un cierto mal vivir, de dificultades económicas que no tiene que ver con hambre. No tiene nada que ver la situación de Argentina hoy comparada con la del 2001, donde efectivamente había hambre y un 57 % de pobreza.
En Gran buenos Aires, Córdoba, Rosario, los grandes centros urbanos, se mezclan las tres cosas que le queman la cabeza a una persona que es, estar hacinado, no tener lugar en la casa, no tener trabajo, o tener trabajo precario y viajar mal. Esas tres cosas se combinan y lo que hace es complicarle la vida a una persona, en este caso, en los saqueos quienes agitaron aprovecharon esta situación.
APU: Estos jóvenes ¿Qué edad promedio tienen?
DA: Son jóvenes de 16 a 24 años, con una particularidad, que el 30 % de las madres en Argentina tienen menos de 24 años o sea, hablamos de jóvenes que son pibes y padres a la vez. Estamos hablando de un universo importante en Argentina que no es que nunca estudian ni trabajan, sino que no logran mantenerse. Tienen más apoyo del Estado porque efectivamente ha habido más política social en los últimos años con la asignación universal por hijo pero como no están entrando al mundo del trabajo, su horizonte de futuro es complicado.
Obviamente un pibe que consigue trabajo gana menos que uno que vende droga o que está vinculado a la política y el propio pibe se pregunta si esto le sirve. Engancha una changuita donde le prometen $800 y en realidad le pagan $600 porque le descuentan las dos porciones que se comió llevando las cosas de un lado al otro. Una dificultad real para entrar al mundo del trabajo y mucho uso de los adultos sobre los propios jóvenes.
APU: Me acuerdo que hace un par de años te entrevistamos y nos dijiste ese minsmo número. ¿Provienen de datos oficiales?
DA: Provienen de las encuestas permanentes de hogares. Hay tres números para discutir en Argentina que son todos datos oficiales. Uno es plantear, los jóvenes que no trabajan, no estudian o tienen trabajo precario, ahí hay 1millón y medio de chicos. Segundo, los que no estudian ni trabajan que son los que estoy planteando, que hay 900 mil y tercero, los que nunca estudian ni trabajan, que están en situación recontra crítica que son 400 mil. Cualquiera de estos tres datos sale de las estadísticas oficiales, más allá de los números, es el problema más grave la Argentina.
APU: ¿Hoy fijás ese como el problema central?
DA: Argentina tiene un conjunto de problemas que tienen que ver con el trabajo informal, con la gente que trabaja de manera precaria, con el problema de la vivienda, con la pobreza extrema que todavía tiene una parte de la población, con violencia en el hogar. Hay varios problemas pero a mi modo de ver, "el" problema tiene que ver con los jóvenes.
APU: ¿Cómo encarar ese tema? ¿Qué políticas hay que aplicar?
DA: En primer lugar, claramente ha habido más políticas, la asignación por hijo llega a 3.600.000 chicos, cuyos padres cobran $340 por niño para que en el caso de los chicos menores de 18 años completen la escuela. Ahí hay un punto importante, sobre todo para los chicos de 14 a 18 años. Para los que van a la escuela o cruzan la escuela en algún momento, el tema de las netbook o de la inclusión digital es una cosa interesante. El Ministerio de Trabajo ha encarado programas vinculados a más y mejor empleo.
Mi impresión es que hace falta un cambio importante. Creo que hay que generar un fondo federal de inclusión joven, esto es, establecer el 0,5 % de producto interno, es decir, un fondo permanente por los próximos 10 años, gobierne quién gobierne, establecerlo como política de Estado con diferentes elementos. Uno, financiar una red de 20 mil tutores que son, una maestra, un técnico de club de barrio, es un cura, un pastor, son personas que tienen legitimidad en el barrio.
La función del tutor es, cuando el chico hace tres días que no va a trabajar o no va a la escuela, le golpea la puerta de la casa y le dice, "ponete las pilas". Es reconstruir el método, acompañar y ayudar al joven a que no se caiga y vincularlo con la escuela y con el trabajo. Esto es una tarea, un método, ir tres veces a la semana a ver al chico, una vez a la semana con la escuela, con el trabajo.
Esto a mi modo de ver requiere una red de 20 mil tutores. Después hay un segundo punto que es el tema del trabajo para los jóvenes que les cuesta mucho conseguirlo. Creo que hay que ir a un esquema de derecho al primer empleo. Empresa que toma jóvenes como primer empleo tiene una deducción impositiva, importante, es decir, le conviene a una empresa tomar a un joven porque económicamente, se le achica el pago de impuestos de manera significativa.
Junto con eso hay que trabajar con el tema de becas para completar la escuela secundaria. Nosotros tenemos que lograr que todos terminen la escuela secundaria y además el tema del crédito, masificar el crédito, muchos de estos jóvenes realmente están endeudados. Hay que ir a un esquema de créditos con tasa subsidiada especial para los jóvenes excluidos y volver con el tema de las escuelas de oficio y capacitación. Creo que esos elementos hay que trabajarlos en los próximos años en escala, no es que no hay programas en Argentina pero estamos lejos de llegar a los 900 mil jóvenes. Mi visión es que hay que crear este fondo y atender directo, de manera rápida a ese conjunto de jóvenes, con una política de Estado fuera de la discusión electoral, es decir, esto lo hacemos gobierne quién gobierne los próximos 10 años.
APU: Ese fondo del cual charlabas que incluía esta lógica de tutores... ¿Estás pensando en un programa social que exista en América Latina?
DA: Hay experiencias en América Latina. Brasil está encarando un programa muy grande ya, “Bolsa familia”, que es un programa que llega a 14 millones de hogares, a 40 millones de personas, toda una Argentina junta, con algo parecido, programa de becas, trabajan sobre toda la familia, no sólo los jóvenes y tiene que ver con becas, acompañamiento cultural, tutores. Chile está haciendo también algo parecido, están arrancando hace unos años en Colombia.
Hay experiencias y, de hecho, Argentina también las tiene, chicas, en algunos lugares del conurbano bonaerense, creo que hay que masificarlas. El Programa Envión también tiene esa lógica de acompañar con tutores, generar incentivos para que el joven entre al trabajo o termine la escuela. Lo que hay que darle es una escala muy grande, lo que pasa en Argentina es que si hay 3 pibes en el barrio que están en el Programa y los demás no, no generan ejemplaridad, no generan método, no cambian la situación, por eso el Programa Envión, que me parece un iniciativa muy buena, en mayor escala y con becas más grandes, empezaría a cambiar la cosa.
APU: ¿Cuándo hablamos del 0,5% del PBI de cuánta plata hablamos?
DA: De 7.000 millones de pesos, algo realmente bajo para la Argentina si pensamos que estamos hablando del problema social más grande. Seguramente tomar esos fondos del presupuesto implica hacer menos en otras áreas y será una discusión; pero si es como planteo, que acá está “el” tema central, estamos hablando de un presupuesto que no es tan complicado hoy para el Estado.
APU: La lectura que predominó en torno a los saqueos hizo mucho foco en quienes, por detrás, los habrían organizado. ¿De alguna manera esto desvió la mirada del problema en el afán de buscar responsables?
DA: El árbol no nos tiene que tapar el bosque. Que hubo agitadores y que hubo intereses políticos detrás de los saqueos es muy claro, de hecho, buscaron lugares para arrancar muy particulares como Bariloche y Rosario pero no debería tapar que tenemos un problema social de base importante que no tiene que ver con lo que ocurrió en la Argentina hace 5 ó 10 años pero que es clave resolverlo. El país no va a generar un cambio grande si no genera inclusión para los jóvenes.
La idea de que los jóvenes son el futuro es buena a condición de que tengan algo en el presente, que hoy tengan una oportunidad, por eso creo que hay que generar un esquema de rescate grande. Para decirlo brutalmente, el ciclo en el conurbano bonaerense es: el pibe está hacinado en la casa, se va a la esquina porque allí está mejor, en la esquina empieza a consumir –especialmente paco- porque si no consume no se integra al barrio –cuando yo era chico, el que no jugaba a la pelota no tenía su lugar en el barrio-, cuando consume tiene un problema de salud, un problema de adicción y, rápidamente, tiene un problema de endeudamiento y entonces, hay un vivo que propone ideas para cancelar esa deuda.
Ese ciclo son 6 meses y se completa con los medios de comunicación y con nosotros mismos diciendo que estos chicos son los culpables de todo, hay inseguridad por que están ellos y es como una profecía autocumplida. Un pibe arrancó diciendo que no tiene futuro y, efectivamente, todo le demuestra que está en lo cierto. Además, todos los estigmatizamos, a un pibe con buzo y capucha, todos lo vemos como un potencial delincuente con lo cual lo vamos raleando y le vamos dando menos chance, hay que hacer un cambio profundo y decir que esto tiene que ser el tema para los próximos años en política social.
APU: ¿Creés que hay un consenso general en la Argentina respecto de que éste sea uno de los principales problemas sociales del país?
DA: Cuando fui Ministro en la provincia de Buenos Aires arranqué con la AUH e hice un estudio para ver si había que seguir con eso o crear un seguro de desempleo. Esto último me dio muy mal, quedó claro que la gente no quiere saber nada con que alguien tenga un seguro para no trabajar y otro trabaje y cobre lo mismo y que con el tema jóvenes y niños, está dispuesta a hacer cualquier cosa. Es sobre lo único que se puede generar consenso en la Argentina porque, aún con distintas miradas, todos acordamos que es un tema central que no terminamos de resolver. Creo que en la clase política hay consenso en los títulos: que los chicos terminen la escuela secundaria, que mejoren. No hay tanto consenso en el método pero da la impresión de que estamos cerca, es un tema en el que hay consenso social y político.
Creo que es clave sacarlo de la competencia electoral. Hay que dar políticas de Estado y un área que se encargue de esto que persista gobierne quien gobierne. Si lo logramos, eso va a cambiar. Si hacemos una política muy fuerte y muy masiva, en los próximos 5 años podemos reducir a la mitad el problema que aqueja a los jóvenes en la Argentina.

jueves, 3 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre los desafíos sociales del 2013


En la edición especial de la Revista 7 miradas, Daniel Arroyo escribió acerca de los desafíos sociales para la Argentina en el año 2013.


(Artículo publicado en www.7miradas.com)

Los Desafíos Sociales                                                                                                               
Por  Daniel Arroyo
Los Problemas  
En la última década se produjeron mejoras en torno a la reducción de la pobreza y la desigualdad en Argentina, aunque los problemas estructurales están lejos de haberse revertido.  Aún quedan muchas cuestiones pendientes en materia de inclusión social.
En política alimentaria el desafío es la mejora de  la calidad. Contamos con un alto nivel de cobertura y asistencia pero tenemos un serio problema de calidad nutricional.

En cuanto al mundo del trabajo, se han producido avances en la capacitación de desempleados y en el rol del Estado en la discusión con sindicatos y empresarios en temas como el salario mínimo. Sin embargo, el Estado debe mejorar el acompañamiento a los ciudadanos que buscan trabajo; aunque se mejoró la capacitación laboral y se crearon incentivos a las empresas, no se ha avanzado tanto en la intermediación activa, en la búsqueda de vínculos entre los que buscan y los que ofrecen empleo.
En lo que hace a los emprendedores, aquellas personas que buscan generar su propia actividad productiva, la Ley de Microcréditos fue un avance aunque está pendiente la masificación del crédito a tasa baja para los sectores más pobres, con mecanismos rápidos y simples para los que necesitan comprar máquinas o herramientas.

En lo previsional se ha avanzado en la equiparación de derechos entre el trabajo formal y el informal, ampliando las pensiones e incorporado a millones de jubilados. De esta manera, se constituye un sistema que se acerca a la universalidad, equiparando derechos en el corto y mediano plazo, quedando pendiente el desafío de dotar de sustentabilidad a este esquema.

El desafío de mayor relevancia está vinculado hoy a los adolescentes y los jóvenes, comenzando por la situación de las 900.000 jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan. Se trata de jóvenes no tienen problemas para aprender la tarea en sí misma sino para aceptar la rutina del mundo del trabajo, es decir, la continuidad de la tarea en el tiempo. Para entender esta realidad es necesario recordar que muchos de estos jóvenes no han visto a sus padres o madres –y en algunos casos tampoco a sus abuelos– trabajar todos los días. En la misma dirección, es necesaria una reforma del sistema educativo que revise los objetivos de la escuela secundaria y el nivel terciario y los ponga en línea con los sectores productivos estratégicos.

Los desafíos

El primer desafío pasa por resolver el problema de pobreza estructural. Lograr que todos los habitantes del país tengan piso de material y servicios básicos y generar políticas focalizadas en las zonas del NOA, NEA y el conurbano bonaerense.

El segundo desafío va hacia el mercado de trabajo apuntando a la registración laboral y la masificación del crédito. Si continuamos con un mercado de trabajo de dos velocidades (formal e informal) va a ser difícil achicar las brechas sociales.
Los contenidos en la escuela secundaria y la calidad educativa en general requieren una especial atención. Ése debe ser el tercer reto social del país de cara al final de esta década. Los logros de haber destinado más del 6% del PBI a la educación, la entrega de netbooks y la Asignación Universal por Hijo marcan nuevos desafíos. Hace falta equilibrar los niveles de conocimiento, de tecnología e infraestructura entre la escuela pública y la privada. Las desigualdades se manifiestan en la infraestructura, la cantidad de horas de clase y las herramientas a las que acceden para estudiar.

El cuarto se vincula con la inclusión de los jóvenes. Se trata de avanzar en una red de 20.000 tutores que acompañen a los jóvenes junto con un incentivo fiscal a las empresas que tomen a jóvenes en su primer empleo y la reconstrucción de las escuelas de oficio.

El quinto aspecto apunta al mejoramiento de las condiciones de vida en los ejes menos visibles: comunidades aborígenes, personas con discapacidad, violencia de género y trata de personas. Junto con los programas universales, debemos avanzar en acciones focalizadas en los grupos que tienen sus derechos vulnerados. 
Argentina es un país con talento, capacitación, casi treinta años de democracia, un territorio vasto y recursos naturales. Es un país con porvenir. Depende de nosotros lograr una sociedad más inclusiva, más integrada en la década que viene. 




miércoles, 2 de enero de 2013

Daniel Arroyo sobre la situación social

En el último programa del año de Código Político, emitido por el Canal TN y conducido por Julio Blanck y Eduardo Van der Kooy, Daniel Arroyo habló acerca de la situación social en Argentina.